Para este cumple quería poner una piñata, pero no encontraba ninguna de vikingos. Es un tema que no está nada explotado para decoración de fiestas, lo digo para las que tenéis ojo con ésto de los yacimientos de mercado ;)
Entre que no encontraba, y que tenía ganas de lanzarme a hacer una, ya se sabe, se juntaron el hambre y las ganas de comer...
Las piñatas tradicionales, esas que rompen a base de palazos los niños del cumple con los ojos vendados no eran una opción para mí. De hecho, que una misma frase contega las palabras: niños, palos y ojos vendados debería darnos pistas de que no es una buena idea para nadie.
Así que opté por las "cutrillas", las españolizadas que se rompen tirando de unos hilitos. Realmente solo uno de los hilos es el que la rompe, los demás son "de pega", pero los niños de mi familia, que son unos ansiasvivas, son incapaces de hacer turno y tiran todos a la vez, por lo que es imposible adivinar quién ha elegido el hilito "correcto".
Como estructura opté por una caja de detergente vacía forrada con papel craft y un vikingo como adorno.
A la caja le quité el fondo, aunque se lo coloqué por dentro con cinta americana, como refuerzo de las esquinas para mantener la firmeza de la estructura.
Lo siguiente que hice fue la base de la piñata, de la que cuelgan los hilos de los que tiran los niños. Con papel craft marqué el contorno de la base, y fui metiendo hilos de algodón de colores, atando un nudito en la parte que quedará por dentro de la piñata.
Todos son "falsos" salvo uno, que es el que realmente rasga el papel y hace que caigan las sorpresas de la piñata. Es inconfundible, es el de color lila. Recorre la base y vuelve a salir hacia la parte externa en la que se hace otro nudito.
Una vez metidos tantos hilos como niños haya en el cumple (ésto es importante, que luego todos quieren tirar y pobre de ti como no haya hilos suficientes) se forra la base de la caja con este trozo de papel. Yo la sujeté con cinta americana.
Y a continuación forré con papel craf el resto de la caja.
Prácticamente ya está terminada. Ahora solo falta adornarla. Aquí ya las posibilidades son infinitas. Yo opté, como os decía, por pegarle un vikingo y un poquito de washitape a los lados. Ésta es igual por las dos caras.
Para rematar, anudé unas cuenta de colores a los hilos para que los niños las pudieran agarrar mejor y también para que les dieran un poco de caída a los mismos y quedara más bonita.
Antes de rellenarla hay que verificar que está bien limpio el interior, que no quedan restos de detergente y, aunque sea una obviedad no me resisto a recordarlo, siempre deben ser cosas envasadas, claro.