Vamos con esta tercera semana de preparativos. Hoy os traigo unas diademas absolutamente terroríficas...
Para hacerlas he utilizado:
- Cartón finito (concretamente el de una caja de cereales)
- Rotuladores
- Pegamento de barra y tijeras
- Diademas de las más sencillitas y baratas que encontréis
- Pistola de calor. Creo que se puede sustituir fácilmente, más adelante os explico cómo.
Con unas plantillas sacadas de internet, marcamos en el cartón las siluetas del cuchillo y del hacha. Recortamos y pintamos.
Se pegan las dos partes entre sí con pegamento de barra, y entonces se recorta dando la forma de la diadema, es decir, en redondeado. Que quede bastante exagerado, sobre todo el hacha, para que de bien la impresión de estar clavada en la cabeza. El cuchillo hay que cortarlo en dos, obviamente.
Una vez marcado y recortado hay que pegarlo a la diadema. Yo lo he hecho con una pistolita de calor que me autorregalé por mi cumpleaños. Pienso que se podría pegar también con un poquito de cinta amerciana y pintarla como de sangre para que no se note.
Aquí viene la única complicación. El hacha es fácil de pegar, eliges más o menos la altura a la que la quieres y listo, pero el cuchillo, al tener que quedar alineadas las dos partes, es más complicado. Hay que tener en cuenta, no así con el hacha, el tamaño de la cabeza, puesto que según se abra más o menos la diadema, quedarán de una u otra forma colocadas. El mío ha quedado bien para la cabeza de mi pequeñajo Dani, pero si me lo pongo yo, queda fatal!
Así que, de hacer uno de los dos, os recomiendo el hacha sin duda.