28 de enero de 2019

La casita de Fermín

Todo comenzó un sábado por la mañana mientras pasaba la aspiradora. De pronto la vi en el rodapiés, al lado del sofá, allí donde la pared forma un recoveco en el que siempre se nos acumulan las pelusas. Primero no identifiqué bien de qué se trataba, pensaba que era un trasto que uno de los niños habría dejado por ahí, pero al acercarme, no pude sino alucinar al comprobar que se trataba de ¡¡una puerta!!



Y así es como podríamos haber descubierto la casita de Fermín, nuestro ratón doméstico. Fermín debe su nombre a la rata protagonista de la novela "Firmin", de Sam Savage, una rata intrépida, lectora empedernida y que consiguió que cambiara por siempre mi visión sobre estos roedores. 

La casa de Fermín no es más grande que una caja de zapatos, pero él es pequeñito y ordenado, y con ese espacio le sobra. 


Toda su casa está hecha a mano, salvo la lamparita y la mecedora, aunque esta última la he customizado tanto (recortado, pintado, cambiado el asiento) que en poco se parece a la original. 

La camita está hecha con ramitas de avellano de mi huerta en La Rioja. Estas escenas en miniatura me encantan porque me permiten utilizar un montón de técnicas. El colchón y la almohada están cosidas a máquina, la colcha está tejida con grannies, el suelo son palos de polo encerados, la alfombra está tejida en un telar hecho de cartón, la balda es de tablero de dm... 



La idea surgió del ratoncito viajero que hice para una simpática andalucita llamada Beli. Podéis verlo aquí. Pensé para mi misma: "duerme en una jabonera y toda su casa podría ser una caja de zapatos"... y como me suele ocurrir con frecuencia, ese simple pensamiento se quedó retumbando en mi maltrecho cerebro hasta que, poco a poco, le fui dando forma.


Como veis, no le falta detalle. La alacena donde guarda sus comidas favoritas, nueces, almendrucos y pasas... Es el primer mueble de este tipo que hago y, para ser tan novata con la segueta, estoy más que contenta con el resultado. 



Otra de las cosas de las que estoy especialmente orgullosa es la estufa. Le di bastantes vueltas a cómo hacerla y finalmente opté por un tubo de wc gastado y una pajita como chimenea. El cartón está endurecido con cola blanca y pintado de negro. Una vez seca la pintura, la "manché" con polvo de tiza, para hacer ese efecto como de ceniza. 

Sobre ella una viaje tetera hecha con fimo (como el resto de vajilla que hay en la casita) La cesta también está hecha a mano, podéis encontrar estupendos tutoriales en blogs de "belenismo". 


Nuestro Fermín es un gran lector, y por eso los libros no faltan en su casa.


Cien años de soledad, La historia interminable... Y por supuesto, un guiño a mis niños, que están locos con Harry Potter desde que lo han descubierto.


Fermín tiene muy presente a su familia...


Con la luz de la lámpara la casa queda así de iluminada:



¿No os dan ganas de meteros en esa camita?



Espero que os haya gustado Fermín y su casita. No he podido ir haciendo tutorial de cada cosa, pero si alguien tiene interés en saber cómo he hecho algo, estaré encantada de explicárselo.




Fermín sale a la puerta a despedirnos ¡hasta pronto!



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