Tras meses sin que llegara el frío, al fin lo hizo ¡y de qué manera! Las que me seguís por Instagram visteis cómo encontré el coche hace unas pocas mañanas...
Por eso, ya iba tocando hacerle unas manoplas al hermano mini.
Este año, para celebrar que hemos ¡duplicado! el número de participantes en nuestro grupo de tejedoras, hemos decidido organizar un regalo tejedora invisible.
Tras varias ideas rondando mi cabeza, al fin me decidí por estos dos proyectos: unos guantes-mitones y este osito bola para los lápices.
Mi último post del año es para desearos unas Felices Fiestas y un Fantástico 2018.
Lo hago con la que ha sido nuestra felicitación esta Navidad: mis tres pollitos hechos en rollos de papel, técnica que tantas alegrías me está dando este final de año.
Reconozco que idear disfraces inverosímiles me encanta. No hay dolor. Lo mismo me da lobo, que medusa, que palmera. Por eso las profes del cole, que ya me conocen, me suelen reservar el "disfraz imposible" ; saben que soy una inconsciente que no conozco límites...
Y este festival de Navidad ha tocado... ¡Bocata de calamares!
Iba a entrar a explicar por qué me gusta hacer regalitos a los profes de mis hijos (la eterna polémica) pero me ha vencido la pereza y no lo voy a hacer. Lo que sí voy a hacer es enseñaros el detallito que les hemos entregado estos días.
Hacía mucho que no participaba en un intercambio tejeril y ya tenía ganas. Por eso, en cuanto vi el intercambio propuesto por Tejepatía me apunté de cabeza.
Soy de esas personas un poco frikis que aún utilizan agenda en papel. Sé que existen cientos de apps para los smartphones, pero qué le vamos a hacer, a mi me gusta apuntar, subrayar, poner pegatinas ... Llamadme anticuada.
De hecho ni siquiera me vale cualquier agenda, tiene que ser tamaño cuartilla, con espiral y la tapa un poco flexible... En la búsqueda de de una para el próximo año, me topé con la web Personal-planner y me encantó la idea.
Tras mi experiencia tejiendo este cestito de yute tenía ganas de hacer algo más grande. El problema era que me daba pereza hacerlo con ese material, pues me costó bastante en su día y eso que lo hice muy pequeñito. Al fin vi la luz al encontrar este tipo de cuerda de colores tan bonitos en este tutorial de Sofía Parapluie.
En esta era digital todos tenemos un millón de fotos en el móvil, en el ordenador... Pero ese encanto de las fotos impresas no creo que pueda ser sustituido. A mi por eso me gusta imprimir alguna e incluso hacer álbumes como los de cuando nosotros éramos pequeños. Soy una nostálgica, qué le voy a hacer.
Justo antes de mi baja por maternidad se me rompió la que durante ocho años fue mi bolsa para los tuppers. En lugar de comprar una nueva, he decidido hacerme una totalmente a medida de mis necesidades. Y este es el resultado.